Sunday, December 16, 2007

googleandome

Mientras vuelve The Daily DG, les tiro un link a mi pasado.

Una nota de 2002, cuando me acababa de ir a Nueva York, donde viví por cinco años y medio... hasta anteayer (snif).

La nota de MisionesOnline me presentaba así:
Diego Graglia nació en Paraná, Entre Ríos hace 26 años, pero Misiones lo adoptó como un hijo hace 16 años. Se siente misionero y llegó a ser uno de los periodistas promesa de la provincia hasta que partió, primero a Buenos Aires y después a Nueva York, donde se está especializando en la carrera que eligió. Desde la gran urbe, esto es lo que nos cuenta.
Acá está el resto.

Wednesday, December 12, 2007

We're moving

The Daily DG volverá. Estamos trabajando para usted.

Tenemos las pertenencias esenciales en dos valijas. Y las no esenciales en una pila en un rincón, pidiendo clemencia. Dos cajas de libros que deben ser enviadas por correo a cierta oficina de cierto barrio de moda en el D.F. Una caja de libros cuasi-descartados a último momento. Un diploma que la universidad enviará en enero. Algunas despedidas pendientes. Tres tablas de surf desconfiadas de su destino. Once camisetas de San Lorenzo distribuidas en el equipaje. Muchas pertenencias queridas pero que serán abandonadas nonetheless.

A eso, súmenle que ahora parece que Blogger no permite comentarios de gente no registrada, según me han dicho. (Lo que incrementa el aislamiento del mundo exterior).

Este blog volverá a recobrar vida pronto. Quizás contará mi adaptación a la megaurbe chilanga. Quizás contará mis nuevas aventuras periodísticas. Quizás versará sobre lo de siempre, el periodismo y sus practicantes. Pero The Daily DG volverá.

Como siempre dice Jorge, ya está girando en el aire mi moneda.

Friday, December 7, 2007

último momeeeeeeeeento


Este letrero enorme de CNN está en Columbus Circle, cerca del cuartel general en New York del canal. Me llama la atención lo lento que es: nunca pude terminar de leer una noticia mientras pasaba por allí. O sea, el propósito para el que está ahí, no lo cumple.

Tuesday, December 4, 2007

a la comunidad

El sitio oficial de Diego Graglia, periodista, está desde hoy en www.diegograglia.net (inglés) y en www.diegograglia.net/e-index.html (en español).

Está un poco desactualizado, pero así es la vida, man.

el alcalde de Central Park

Cuando salíamos a correr por el Reservoir de Central Park con mi amigo el cantante de Dèmon Verlaine, teníamos una especie de competencia para ver si Alberto nos saludaba.

Si Alberto te saluda, es porque sos un habitué de esa vereda de tierra que rodea un enorme estanque donde miles y miles de joggers se ejercitan a diario.

Si Alberto no te saluda, no existís.

Alberto Arroyo es el Alcalde de Central Park, según dice él mismo. Hace décadas que va todos los días, rain or shine, aunque ya no corre porque sus piernas no lo dejan. Pero él fue uno de los pioneros del aerobismo en el parque. Era amigo de Jackie Kennedy, según me contó una vez.

Alberto es puertorriqueño y ya no sé cuántos años debe tener. Creo que cuando una compañera de Journalism School y yo le hicimos este perfil en video en 2002 tenía más de 80.

Espero que lo disfruten. Cámara, edición, entrevista, etc.: Diego Graglia y Magdalena Eriksson.

nuevo look

The Daily DG se mudó a blogspot, en paralelo con la inminente mudanza del DG de carne y hueso. (También cambiaré la dirección del sitio "serio" en estos días: desde ahora será www.diegograglia.net a secas).

Ya que estábamos, aproveché y le cambié un poco el look, a falta de nuevos contenidos, que se me hacen difíciles de postear desde que no tengo ni escritorio ni mesa en la cocina ni tiempo entre tanto trámite pre-mudanza.

The Daily DG volverá con más, cuando DG pueda. Stay tuned.

(*Mientras tanto, pueden leer los updates de twitter acá a la derecha para saber en qué ando. Y votar: ¿prefieren que use The Daily DG para contarles mi llegada y adaptación a México o mejor creo otro blog para eso?)

Monday, November 26, 2007

No me diga licenciado


Escaneando esto por razones tramitológicas.

Cuando en México me digan: "Dígame, licenciado", los voy a tener que corregir.

Periodista, a secas. Thank you very much.

(Si me llego a cruzar con Lucas Tañeda o Chaparrón Bonaparte, espero que me digan: "Estás en lo cierto").

-- fin del post --

Wednesday, November 21, 2007

¿Dejarías al New York Times por una mujer?

Eso es lo que hizo Charlie LeDuff. Hay que decir que la mujer es su hija recién nacida. (Aunque también lo hizo por su esposa, claro).

Charlie es un verdadero maestro, uno de esos cronistas que encuentran las historias más raras y las cuentan de la manera más atrapante. Escribía ese tipo de artículos sobre Nueva York hasta que se fue a vivir a California, donde trabajaba en el bureau de Los Angeles.

Debido a su calidad y su firma peculiar (a alguno le recordará a cerveza Duff), enseguida me acostumbré a esperar sus notas y, cuando encontraba una, a leerla de pe a pa sin importar el tema. Hasta que un tiempo atrás dejaron de aparecer.

Tiene que ser bueno un periodista para que un lector -obsesionado con el periodismo o no- un día diga: "¿Qué será de Fulano, que hace rato que no encuentro una nota suya?"

El propio Charlie se encargó de develar el misterio con una nota autobiográfica en Men's Vogue.

Allí cuenta que cuando nació su hija y su esposa por fin consiguió el trabajo de SUS sueños (hasta ahora era él el que lo había disfrutado), se decidió a quedarse en casa en lugar de ver crecer a la bebé por fotos de celular. Renunció a uno de los trabajos más codiciados de la industria (y por lo que cuentan los insiders, uno de los más estresantes), para cambiar pañales y calentar biberones.

No les cuento más, los detalles están en la nota. (Para los que la lean entera, díganme si se creen el final con el pintor llamado José, mmm...)

Yo me quedo aquí, preguntándome cuántos periodistas harían lo mismo...

¿Vos?

Sunday, November 18, 2007

Chicas de sus sueños

Lo que inventó el pibe éste hace un par de semanas parece que se podría transformar en la última moda del "internet social whatever".

Ahora Juan Carlos, un periodista blogger del D.F. a quien siempre leo, se animó a seguir el itinerario: transporte público-señorita-dibujo-internet. Acá está su post, de ayer sábado. (Genial el título).

Veremos cómo le sale. El D.F. es más grande que N.Y., pero no sé si eso importa. Suerte, JC.

-- fin del post --

Friday, November 16, 2007

Explicaciones del caso


1) Esta es una manera gráfica de explicar porque no posteo hace más de una semana: estaba terminando mi tesina de maestría, que es sobre el mismo tema que el informe radial en el post de acá abajo.



2) Esta es una manera gráfica de contarles que me acaba de llegar mi cámara nueva, jojojo. Hace meses que no tenía cámara por la muerte de la anterior, así que este blog se transformará en un fotolog de vez en cuando en el futuro inmediato. (Foto de la biblioteca de NYU, donde fui a empezar a devolver algunos de aquellos libros).


-- fin del post --

Tuesday, November 6, 2007

Acastá la nota






Para todos los que se quejaban de que no encontraban la nota de la radio, acá está.

Les pego el guión abajo para que lo puedan seguir. Mis profes de la Cultural Inglesa, ¿estarían orgullosas?

La música del final es un himno compuesto por los revolucionarios, quienes lo cantaban en actos masivos en la zona colonial de Santo Domingo -- sitiada por Marines y la 82 División Aerotransportada, además de soldados de las dictaduras de Brasil, Honduras, Nicaragua y Paraguay.

(Foto hosteada en javierortiz.net/)

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FEET IN TWO WORLDS: DOMINICANS IN MANHATTAN

NEW YORK, NY November 05, 2007 — The story of Dominicans in America is the story of Dominicans in New York. The largest concentration of Dominicans is here: more than half a million in 2000, and one out of every three live in Manhattan. What drew them to this country, and, to the city? For many it was a combination of economic need and political turmoil at home.

In 1965, President Lyndon Johnson sent troops to the D.R. to help stop a popular uprising that supported the reinstatement of a democratically-elected president. This military action changed the political direction of the Caribbean country, and prompted many Dominicans -including some who fought against American troops- to move to the U.S.

The impact of those early immigrants continues today as reporter Diego Graglia tells us as part of our occasional series, Feet In Two Worlds.

REPORTER: It's a warm evening on Amsterdam Avenue near 171st Street. Kids in red baseball uniforms play on the sidewalk. Men argue over a game of dominoes by the curb and a group of women chat on a stoop nearby.

This is Washington Heights, the heart of the Dominican community in the United States. Dominicans are the largest immigrant group in the city.

What you probably don't know is that some of them are here because in 1965 the U.S. sent more than 20,000 troops to Santo Domingo to stop a popular revolution. Many of the rebels ended up in New York because the U.S. government thought they would be less of a threat here than if they stayed in the Dominican Republic.

DINORAH CORDERO: "There are hundreds and thousands of people who participated in the democratic movement in the Dominican Republic who are engaged here."

REPORTER: In 1965, Dinorah Cordero was a young Catholic activist in Santo Domingo. When a group of Dominican military officers revolted to reinstate democracy, she was one of thousands of civilians who joined in the revolt.

They supported President Juan Bosch, who had been ousted by a right-wing military coup seven months after he took office.

Dinorah and those fighting for democracy were known as the Constitutionalists. But from the U.S. perspective they were dangerous rebels.

PRESIDENT LYNDON B. JOHNSON: "What began as a popular democratic revolution..."

REPORTER: These were Cold War times. President Lyndon Johnson was concerned the Dominican Republic could go Red and become a second Cuba.

PRESIDENT JOHNSON: "...and was taken over and really seized and placed into the hands of a band of Communist conspirators."

REPORTER: But only a few of the rebels actually were Communist.

CRISTIAN ESTEVEZ GIL: "Mi nombre es Cristian Estévez, Sargento Mayor Escribiente..."

REPORTER: In 1965 Cristian Estévez Gil was a Dominican Army sergeant major. Along with his captain and other soldiers, he started the rebellion against the right-wing regime by arresting the Army chief of staff.

ESTEVEZ GIL: "The people were happy, all the people were on the streets, armed. They thought there was going to be liberty and democracy, that dictatorship would end."

REPORTER: Instead, a four-day civil war ensued. And then the Marines arrived.

ESTEVEZ GIL: "And the American Marines, you know, take over the whole city, that's the moment my commander stopped..."

REPORTER: American favorite Joaquin Balaguer won the next presidential election. His conservative economic policies and violent persecution of leftists forced numerous Dominicans out of the country. The U.S. provided visas for many of them.

ESTEVEZ GIL: "En el momento que yo salí de Santo Domingo..."

REPORTER: Cristian and some comrades in arms were sent to New York and given work permits, with one condition: Don't mess with politics again.

Cristian says he never did. He's been a building superintendent in The Bronx for over thirty years. He raised three kids here, in the country he once fought.

Other immigrants found ways to remain active in politics. First, it was the struggle for human rights and democracy in the Dominican Republic. Over time, they also focused on issues like housing, education and immigrants' rights in New York.

RAMONA HERNANDEZ: "These are the people who founded most of the institutions that we have today, particularly the community-based organizations. But also the cultural organizations that we have: Club Cívico Cultural Dominicano, Asociación Juan Pablo Duarte, these are organizations that were created in the late '60s."

REPORTER: Ramona Hernandez is the director of the Dominican Studies Institute at the City University of New York.

HERNANDEZ: "The seed of what we are today as a people here, the seed of that consciousness, of that Dominicanness came with those men and women who came early, during those years."

DINORAH CORDERO: "The generation of '65 was always on the streets, demonstrating and denouncing. It was very engaged."

REPORTER: Dinorah Cordero became an American citizen. She's now a well-known community activist.

CORDERO: "You think you won't find social injustice here, but you realize there are injustices, there is discrimination. Those ills help you realize that you have to keep on with your work."

REPORTER: Forty-two years after U.S. troops landed in Santo Domingo, some Dominicans are still fighting. But now it's their new home, the United States, they want to make a better place.

For WNYC, I'm Diego Graglia.

Monday, November 5, 2007

Hoy Radio Hoy

Quiero invitarlos a escuchar hoy lunes 5 de noviembre un informe radial sobre los combatientes dominicanos de la revolución de Abril de 1965 que hoy en día viven en Nueva York.

El informe se emitirá en el programa All Things Considered este lunes 5 de noviembre entre las 4 y las 6 pm de Nueva York en WNYC, la radio pública de la ciudad (afiliada local de NPR). La encuentran en FM 93.9, AM 820 y en www.wnyc.org. (6-8 pm en Argentina, 3-5 pm en México, parezco el canal Sony).

Esto es parte de un proyecto que ya se transformó en mi tesis de maestría y en un par de artículos en inglés y español para el Daily News y Hora Hispana.

La idea de todo esto es contar la historia de personas que combatieron contra tropas estadounidenses hace cuarenta y dos años y ahora viven en Estados Unidos, el país que los derrotó. Una ironía más de la historia de la Guerra Fría en América Latina.


-- fin del post --

Friday, November 2, 2007

Kasparov y mi remera

La radio WNYC queda en el edificio de la alcaldía de Nueva York y, cuando uno va, a veces le toca hacer cola con los que se van a casar o a hacer otros trámites. Entonces, hay que esperar largo rato con gente elegantemente vestida para pasar por el detector de metales, como si fuera un aeropuerto snob.

En eso estaba recientemente, vistiendo esta llamativa remera con las iniciales de la Unión Soviética.

Hay que explicar que me la compré no porque sea un fanático estalinista. Me parece interesantemente irónico andar por la capital del capitalismo con ella. (Qué vivo que soy). Pero, sobre todo, es un guiño a los fanas del fútbol, ya que la selección soviética llevaba las mismas letras en su pecho. (Una leyenda espuria dice que las empezaron a usar después un empate trabajoso contra la selección cafetera, con el significado: "Con Colombia Casi Perdemos". Vean los comentarios acá).

En eso, por otra puerta cercana -la que dice Exit- veo salir a un tipo con cara conocida. No me quedó claro si me miró a mí o a la fila interminable de gente. Pero lo que sí fue inconfundible fue que dijo: "Fuck!", con cara de contrariado. Pensé que era un gesto de sorpresa/solidaridad con nosotros, los que esperábamos pacientemente el acceso al edificio.

Cuando llego a la radio, en el piso 25, la editora estaba charlando con un reportero. Cuando éste vio las letras en mi rojo pecho, me dijo: "¿No lo viste a Kasparov que estuvo acá hace un ratito?"

Como ustedes sabrán, el campeón ajedrecístico hoy dedica sus días a una lucha cuesta arriba por una verdadera democracia en Rusia. Muchos de sus actuales enemigos son los mismos que llevaban las iniciales en sus uniformes... sin ninguna ironía.

Perdón Garry, lo mío era puro hipsterismo inane, no un manifiesto político.

Nazis III

No pensaba postear más sobre esto, pero me obligan.

El periodista David Puente, que tiene un programa de temas latinos/latinoamericanos llamado Exclusiva en la señal de cable ABCNews, anduvo por Buenos Aires para ver si Cristina es la nueva Evita, etc. (No muy original, I know).

Y adivinen qué otra nota aprovechó para hacer...

"¡¡¡El cazador de nazis que dedicó años de su vida a localizar criminales de guerra que huyeron a Argentina después de la Segunda Guerra Mundial!!!"

(*Lo anunció por e-mail, pero cuando chequeé el sitio aún no estaba subida la nota. ¿Una lección más de adaptación a los medios online?)

Se los dije, se los dije, se los dije...

-- fin del post --

Thursday, November 1, 2007

tuiteando

Acabo de agregar un feed de twitter a mi blog.

¿Qué significa eso, dirá mi mamá?

Que en la columna de acá al lado van a aparecer los mensajes que uno manda a twitter para decir qué está haciendo en ese instante. Lo que normalmente significa que uno no está trabajando en la tesis u otras tareas serias y edificantes, como debiera.

Así que los que quieran saber en qué pierdo el tiempo, podrán enterarse. Si lo pierdo actualizando twitter, claro.

-- fin del post ---

Friday, October 26, 2007

Ser periodista en Irak

Un editorial del New York Times hace un par de días mencionaba a seis mujeres periodistas iraquíes a quien la International Women’s Media Foundation les dio un premio al "Valor en el Periodismo". Trabajan en el buró de la cadena de periódicos estadounidenses McClatchy Newspapers en Bagdad. Según el Times, es "un trabajo tan peligroso que no pueden correr el riesgo de que les saquen una foto, ni siquiera en el salón del hotel Waldorf-Astoria de Park Avenue". (Un promedio de un trabajador de prensa por semana ha muerto desde que comenzó el conflicto).

Una de las premiadas, Sahar Issa, dio un discurso brutal que pego completo abajo en inglés. Pero acá van en español un par de párrafos destacados, en la acostumbrada traducción libre de The Daily DG:

"Mi país no es un país sin ley. Sangre inocente es derramada todos los días, aparentemente sin propósito. Cientos de miles han sido muertos al parecer sin razón".

...“Vivimos dobles vidas. Ninguno de nuestros amigos o familiares sabe lo que hacemos. Mis hijos tienen que mentir sobre mi profesión. No pueden, bajo ninguna circunstancia, presumir de mis logros. Ni yo tampoco. Cada mañana, cuando salgo de mi casa, miro hacia atrás con congoja porque quizás no la vuelva a ver. Hoy puede ser el día en que los ojos de un enemigo me verán como lo que soy, una periodista, y no la trastornada anciana que cada día cruza el río para ir a cuidar a sus padres enfermos. No puedo bajar la guardia ni un momento".
...

TO BE A JOURNALIST IN IRAQ

“To be a journalist in violence-ridden Iraq today, ladies and gentlemen, is not a matter lightly undertaken. Every path is strewn with danger, every checkpoint, every question a direct threat.

“Every interview we conduct may be our last. So much is happening in Iraq. So much that is questionable. So much that we, as journalists, try to fathom and portray to the people who care to know.

“In every society there is good and bad. Laws regulate the conduct of the society. My country is now lawless. Innocent blood is shed every day, seemingly without purpose. Hundreds of thousands have been killed for seemingly no reason. It is our responsibility to do our utmost to acquire the answers, to dig them up with our bare hands if we must.

“But that knowledge comes at a dear price, for since the war started, four and half years ago, an average of about one reporter and media assistant killed every week is something we have to live with.

“We live double lives. None of our friends or relatives know what we do. My children must lie about my profession. They cannot under any circumstance boast of my accomplishments, and neither can I. Every morning, as I leave my home, I look back with a heavy heart, for I may not see it again — today may be the day that the eyes of an enemy will see me for what I am, a journalist, rather than the appropriately bewildered elderly lady who goes to look after ailing parents, across the river every day. Not for a moment can I let down my guard.

“I smile as I give my children hugs and send them off to school; it’s only after they turn their backs to me that my eyes fill to overflowing with the knowledge that they are just as much at risk as I am.

“So why continue? Why not put down my proverbial pen and sit back? It’s because I’m tired of being branded a terrorist: tired that a human life lost in my county is no loss at all. This is not the future I envision for my children. They are not terrorists, and their lives are not valueless. I have pledged my life — and much, much more, in an effort to open a window through which the good people in the international community may look in and see us for what we are, ordinary human beings with ordinary aspirations, and not what we have been portrayed to be.

“Allow me, ladies and gentlemen, allow me to reach out. Help us to build bridges of understanding and acceptance. Even though the war has cast a dark shadow upon your nation and mine — it is never too late.”



Thursday, October 25, 2007

Elecciones, ¿para qué?

Este domingo, mi país elige presidenta. Yo no.

Este post no es anti-Cristina. Simplemente, quiero explicar porqué no voto. Porqué no voto en elecciones argentinas desde 1999.

Recuerdo que esa vez con un amigo dijimos: "Y bue... hay que votar a De la Rúa, que es el menos peor, pero sin muchas esperanzas de que vaya a cambiar el curso de la economía". Concordarán ustedes, queridos lectores, que teníamos razón: la renuncia del impresentable de Chacho, el retorno de Cavallo, diciembre del 2001, etc.

Desde entonces, nunca más vote. Y no veo porqué debería hacerlo. Si los candidatos -de cualquier partido- son los mismos de siempre.

Tomada, los Fernández, los Kirchner, Scioli. Desde acá, se ven muy parecidos a Corach, Bauza, Yoma, los Menem, etc.

Acá abajo, cutpasteo una columna que escribí para Misiones Online hace cinco años, cuando recién llegaba a Nueva York. También la pueden leer acá.

Cinco años después, no me parece que las elecciones en Argentina realmente le ofrezcan opciones a la gente. Creo que el sistema político sigue poblado por personajes nefastos. Y no me calienta para nada quién gane. (Aunque, claro, no me olvido de que mi familia y mis amigos se lo tienen que aguantar).

Así que el fin de semana acá no hay ni voto ni veda electoral -- me la voy a pasar festejando mi cumple que es hoy. Lo que sí necesito de Argentina es el asado con ensalada rusa que me voy a comer esta noche en El Gauchito.

Al gran pueblo argentino, salud.
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Argentina vista desde afuera / Septiembre 21, 2002

Desde que llegué a Nueva York hace dos meses, cuando respondo a la pregunta “¿de dónde sos?”, veo dos tipos de reacciones. Están los que sonríen con simpática cara de nada, como si al mismo tiempo se preguntaran dónde cornos queda eso, si en Sudamérica o en el Sur de Asia. Y están los que saben.

Los que saben también se dividen en dos grupos. Uno: los que de inmediato reaccionan con una pregunta del tipo: “¿qué pasó con la economía argentina?” o “¿qué pasó con la política argentina?”. Dos: aquellos a los que más me cuesta responderles, los que me preguntan: “¿Qué pasó con Argentina en el Mundial?”

Aunque nos cueste reconocerlo, los que saben son los menos. En mi caso, son bastantes los que preguntan, pero es porque estoy en un ambiente de gente relativamente informada: la Escuela de Periodismo de la Universidad de Columbia, considerada por muchos la mejor del país. (Columbia entrega los premios Pulitzer, los más deseados en el periodismo estadounidense).

El perfil de compañero de clase promedio que tengo es de jóvenes de clase media alta -- que pueden gastar 50 mil dólares en un año de estudios y vida en Nueva York --, que comulgan con ideas progresistas -- generalmente, son Demócratas --, y tienen un relativo interés en el mundo fuera de las fronteras de los Estados Unidos. Por eso, se entiende que me pregunten por Argentina.

No creo que los demás ciudadanos y habitantes de la potencia mundial que nos tocó en suerte tengan mucha idea acerca de Fernando De la Rúa, Carlos Menem, Gabriel Batistuta o Marcelo Bielsa. Es la triste realidad, triste para nuestro ego de eternos campeones morales.

Aunque a veces Argentina aparezca en el New York Times, quizás el diario más influyente del país, las estadísticas dicen que el común de los estadounidenses -- digamos, Homero Simpson -- se informa exclusivamente a través de los noticieros televisivos de las grandes cadenas: ABC, CBS o NBC. Y en esos programas, las noticias internacionales aparecen muy raramente.

Pero, aunque para ellos casi no existamos -- lo que es absolutamente entendible --, uno no se siente tan “sapo de otro pozo” en Nueva York. Es que aquí casi no se puede evitar hablar en castellano.

Ejemplo: en un bar en Greenwich Village, uno de los barrios con más onda, el argentino, orgulloso de sus años de estudios en la Cultural, pide algo al mozo en inglés. El mozo, macanudo, al detectar el fuerte acento latino, le responde directamente en castellano. Resultado: el argentino, ligeramente frustrado, acepta continuar la conversación en su lengua. Al menos, lo que pidió va a llegar a la mesa sin confusiones.

Es más, la presencia de argentinos se empieza a notar de a poco. Claro que en Nueva York, donde una enorme parte de la población es inmigrante, somos un grupo muy pequeño.

Pero en Queens, donde cada barrio es una colectividad, la esquina de Corona y Junction Boulevard alberga restoranes argentinos, donde se puede comer asado con ensalada rusa (qué placer) los domingos al mediodía.

El otro día, vagando por Queens, justamente, entré a una pizzería italiana. Grande fue mi sorpresa al ver que la pizza era bastante parecida a la pizza porteña (una de las cosas que más se extrañan de Argentina). Pero más grande aún fue cuando el pizzero me empezó a hablar con un acento que me hacía acordar a la Mona Jiménez.

Un argentino más, de los tantos que se vinieron a probar suerte. No le pregunté el nombre, pero me contó que hacía dos años que estaba, que en Queens había cada vez más comercios de argentinos. Y que se quería volver lo más pronto posible. “Ni bien agarre unos mangos”, dijo.

Un argentino más, en busca de hacer unos mangos. Son tantos los que andan por el mundo en este momento: Miami, Barcelona, Roma, Nueva York. Incluso Varsovia, me imagino, cuando recuerdo las colas en el consulado polaco en Buenos Aires.

Al pensar en ellos, me siento un privilegiado. Estoy acá estudiando, gracias a que me otorgaron dos becas. No tuve que huir de mi país perseguido por el desempleo (aunque me habían bajado el sueldo en los dos trabajos que tenía), no tuve que romper reglas migratorias para quedarme en un país extranjero, no tuve que aceptar trabajos que nunca haría para poder subsistir.

Espero que esta segunda generación de exiliados argentinos tenga la oportunidad de volver al país, a trabajar tan duro como lo hacen ahora en tantos lugares del mundo. Pero para eso necesitan que les ofrezcan algo a cambio, así sea algo tan simple como la estabilidad laboral y un sueldo que alcance para vivir.

Sin embargo, cuando me conecto a Internet para leer los diarios misioneros y argentinos, veo lo de siempre: Menem en actos proselitistas, Rodríguez Saá otro tanto. Más de lo mismo.

Que se vayan todos, ¿era por los políticos o por los jóvenes de mi edad?

Friday, October 19, 2007

Adiós James Woods

Un estudio reciente dice que la cantidad de corresponsales extranjeros de diarios estadounidenses bajó de 188 a 141 entre 2002 y 2006. Obviamente, el modelo antiguo del corresponsal fijo, con sueldo (y la gran vida que todos los periodistas nos imaginamos lograr alguna vez en París o Tokyo) tiene cada vez menos sentido en el contexto actual de las industrias de la información. Sobre todo, para países periféricos a los que les costaría cantidades impensables de dinero mantener a gente en bureaus en Europa o Estados Unidos.

Fred Hiatt decía en el Washington Post hace un tiempo que, según él, el público es el que sale perdiendo. Pero también refleja la opinión de otros que piensan que un diario sirve mejor a su público si destina ese dinero a cubrir cuestiones locales o regionales.

Al mismo tiempo que los cambios tecnológicos, también cambia la gente. Cada vez hay más individuos multiculturales que pueden estar en un lugar y conocer mucho de otro, y que pueden servir como corresponsales probablemente con más eficiencia que un "paracaidista" mandado por un medio extranjero.

Me pregunto cómo nos manejaremos en el futuro próximo y en el futuro lejano. ¿Seguirán existiendo los corresponsales como en las películas? Es muy probable que no.

Es una lástima porque siempre quise ser James Woods en Salvador.










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¿Y ahora quién podrá defendernos?


Esta semana se anunció la creación de ProPublica, una mezcla de agencia de noticias y equipo de superhéroes periodísticos que va a producir artículos investigativos y cederlos a distintos medios, gratis. Va a funcionar como una especie de fundación sin fines de lucro, igual que el MinnPost, sobre el que The Daily DG comentaba la otra vuelta.

John Carroll (el expulsado editor del Los Angeles Times que ahora se dedica a comentar en cada artículo que se escribe sobre un nuevo intento de Buen Periodismo) dice acá que el emprendimiento podría transformarse en "los Boinas Verdes del periodismo".

Visitando el site de la nueva organización -conducida por un peso pesado como el ex editor adjunto del Wall Street Journal Paul Steiger-, me encontré con la declaración de principios que pego abajo. Últimamente, es cada vez más raro encontrarse con periodistas que hablan con ese idealismo de su trabajo y de sus intenciones. Esperemos que salga todo bien y al menos alguien empiece a tirar para el lado del periodismo de calidad, en vez de la inmediatez inane y del precio de las acciones.

"ProPublica is an independent, non-profit newsroom that will produce investigative journalism in the public interest. Our work will focus exclusively on truly important stories, stories with “moral force.” We will do this by producing journalism that shines a light on exploitation of the weak by the strong and on the failures of those with power to vindicate the trust placed in them".

Traducción libre: "ProPublica es una redacción independiente y sin fines de lucro que producirá periodismo de investigación de interés público. Nuestro trabajo se concentrará en exclusiva en historias realmente imporantes, historias con valor moral. Haremos esto produciendo periodismo que ilumine la explotación de los débiles por los fuertes y las fallas de los poderos en hacer valer la confianza puesta en ellos".

¿Podrá defendernos ProPublica?


-- fin del post --

Wednesday, October 17, 2007

El principio de la despedida

Hoy confirmé que me voy de esta ciudad que es como mía -- aunque, claro, nunca será de nadie.

Como andaba por el campus de Columbia, volví a los viejos hábitos de hace cinco años, cuando recién llegaba. Fue una despedida privada. Más bien, el comienzo de una larga despedida que durará dos meses y medio.

Me compré un sanguche en la cafetería estudiantil, con pickle y todo. En esa cafetería fue donde empecé a comer pickles -- toda la vida me habían dado como impresión. Pero esta vez también tenía salsa de chipotle, un agregado mucho más reciente a mi vida y que tengo entendido estaré degustando mucho más seguido.

Jugo de naranja en mano, me senté en los bancos de piedra delante de la Escuela de Periodismo "fundada por Joseph Pulitzer". El sol brillaba igual que hace cinco años, cuando yo no tenía las arrugas que tiene mi viejo al costado de los ojos, cuando todo era un sueño: los edificios majestuosos de la universidad, los profesores prestigiosos, la biblioteca con nombres de filósofos y escritores clásicos esculpidos en la fachada. Cuando me saqué esta foto, antes del primer invierno, de la primera nieve, del primer Thanksgiving.

Ya pasaron cinco inviernos. El sexto, tal parece, no me va a alcanzar.

La gente entraba a la escuela apurada y me di cuenta de que ahí en esa vereda fue que aprendí a caminar apurado con un café en la mano. Antes no tomaba café ambulante; en Argentina un café, "un cafecito", es la antítesis del movimiento y del apuro.

Mi almuerzo consistió de sanguche y reflexiones.

Me senté de frente a la escuela y varias veces me detuve a mirar las letras enormes talladas allá arriba, donde terminan las columnas, pero debajo del friso con leones, los Columbia Lions. Las letras dicen JOURNALISM, ¿qué más?

Después pasé por la bookstore y me compré una remera con el nombre de la universidad en el pecho. Es sólo la segunda que me compro. Cuando se lo conté a un ex compañero de la escuela, me dijo: "Ahora vas a empezar a mirar todo con ojos de memorabilia". Con ojos de Recuerdo de, de souvenir.

De eso no hay dudas, pero necesitaría comprarme remeras de tantas cosas. Del Star-Ledger, de Viva New York, de Hora Hispana, de editores macanudos, de profesores inolvidables, de entrevistados que también me enseñaron cosas, del Bronx, de Washington Heights, de New Jersey, de Long Island, del Brooklyn mexicano, del Queens colombiano, de la línea 1, la línea A, la línea F, el tren 7, los inmigrantes de todos lados, las madres de soldados muertos, las jornaleras pasando frío, los activistas de mil causas, mis amigos de Perú, República Dominicana, Buffalo, Chile, Montauk, México, Ecuador, Israel, Argentina.

Cinco años no entran en una remera, ni en una taza, ni en una Estatua de la Libertad de plástico.

Desde aquí hasta enero, la música que sonará en mi cabeza cada vez que piense en todo esto va a ser la voz de cierto nativo de New Jersey, cantando eso que cantó tantas veces:

"Start spreading the news, I'm leaving today, I'm gonna be a part of it..."

Él venía. Yo me voy. Pero igual seguiré siendo parte de ella.

Y me voy con la satisfacción de saber que...

If you can,
make it here,
you'll make it,
anywhere...

It's up to you,
New York, New York...